El
marco teórico general en mi referencia de intervención psicológica se ubica en
el Modelo Ecológico-Sistémico, integrando el Enfoque Psicodinámico en la
atención.
Bronfenbrenner
(1979) propone una perspectiva ecológica del desarrollo de la conducta humana.
Esta perspectiva concibe que la persona se sitúa en el centro del universo.
Alrededor se despliega el ambiente ecológico, entendiéndolo como un conjunto de
estructuras seriadas y en diferentes niveles, en donde cada uno de esos niveles
contiene al otro.
Este
modelo permite entender el problema del abandono de los ancianos y sus
respectivas consecuencias, entre ellas el consumo de bebidas alcohólicas, de
una manera integral y por lo tanto orienta la intervención preventiva hacia la
inter acción de los ancianos con su ambiente.
Este
enfoque, basa la intervención en:
- Potenciar las características personales de los ancianos, para afrontar con éxito las situaciones cotidianas de riesgo.
- Intervenir en todos los niveles, desde el personal hasta el macro social.
- Potenciar una relación coherente entre los niveles y los distintos agentes que intervienen en cada nivel.
El
Modelo Ecológico-Sistémico es un modelo global, que permite:
▪
Tener una concepción
integrada y holista del desarrollo.
▪
Ser positivo, es decir,
basarse en los recursos y las potencialidades y no en los déficits o en las
patologías.
▪
Ser dinamizador y
fortalecedor de identidades y competencias, tanto de personas como de grupos y
comunidades.
▪
Perseguir la mejora en la
calidad de vida de todo el conjunto de población atendiendo de manera especial
a la interrelación de cada uno de los contextos del desarrollo humano.
▪
Promover el sentido de
comunidad y de pertenencia social, opuestos al desarraigo personal y a la
desintegración sociocultural.
▪
Maximizar la participación,
control y protagonismo de la propia comunidad en el proceso, manteniéndose el
profesional en un plano de igualdad, como orientador, asesor o facilitador.
▪
Ser multidisciplinar,
activo, flexible e integrado en la población.
Las
bases sobre las que Bronfenbrenner escribió su teoría del desarrollo humano se
encuentran en los trabajos de Freud, Lewin, G. H. Mead, Vigosky, Otto Rank,
Piaget, Fisher… aunque fue su propia experiencia personal y profesional, tal
como lo describe en su libro, lo que le llevó a considerar la importancia del
contexto social y de la fenomenología frente a la investigación experimental y
las pruebas psicométricas. Sus investigaciones interculturales le hicieron
reflexionar sobre la capacidad del ser humano de adaptación, tolerancia y
creación de ecologías en las que vive y se desarrolla.
Bronfenbrenner
(1979) argumenta que la capacidad de formación de un sistema depende de la
existencia de las interconexiones sociales entre ese sistema y otros. Todos los
niveles del modelo ecológico propuesto dependen unos de otros y, por lo tanto,
se requiere de una participación conjunta de los diferentes contextos y de una
comunicación entre ellos.
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